Salir de fiesta sin beber (bienvenida al otro lado del espejo)

Después de tu primera semana de vacaciones, con sus dos correspondientes findes, te has dado cuenta de que A) te tajaste en ambas felices ocasiones como si el mundo fuera a terminar; B) te lo pasaste bien, aunque de varias partes de la noche no te acuerdas; y C) terminaste atiborrandote de napolitanas de chocolate a las 6 de la mañana, con su consiguiente efecto reductor de cartucheras e increíblemente adelgazante. Fenomenal.

Por ello, con objeto de hacer algun plan diurno y no alcohólico, tu grupo de amigas y tú (sí, esas tan originales que veraneáis en Burgos) repetís  el archiconocido viajecito de todos los años a la playa. Obviamente, la primera parada fue en un kiosco en el que hacer acopio de literatura de calidad (cuore edición especial de Args, para compartir entre todas, mientras tu amiga, la rubia a la que le ha dado por el montañismo se pillaba una revista que bien podría llamarse “su pene y su piolet”).

Una vez en la playa, y ya en plena faena de despelleje de todas las famositas, famosetas, famosillas de la cuore, vives un momento de iluminación mariana tras haber puesto a caer de un burro a la pobrecita Kate Moss… Será que tu cuando estas pedo también tienes esa pinta de trapo!?!?!?

Justo en ese momento, realizas una discreta pero efectiva revisión de las últimas fotos de fiesta que tienes en el móvil y ves que en realidad, tu evolución se parece más a la de un gremlin: empiezas la noche toda mona y adorable, hasta que dan las 12, alguien te da líquido, y de pronto te conviertes en un bicho poseido por el maligno. Y encima sales hasta en el facebook del Papa. No vaya a ser que haya alguien en la cristiandad que se pierda una imagen tuya con el rimmel correteandote hasta la barbilla.

ES TU PEN DO.

Ahi decides que el próximo finde no vas a beber. Pero en plan en serio. Ya lo has hecho alguna vez (reconócelo, corazón, han sido más bien pocas!) y es toda una experiencia.

Pero bueno, pobrecita alma de cántaro, como confiamos en tí, aqui tienes unos tips and tricks para sobrevivir una noche de fiesta desde el otro lado del espejo:

1. Vas a ser consciente de la temperatura real de la calle, así que por el amor de Dios llévate un jersey. Te prometemos que esta vez querrás ponertelo.

2. Ármate de paciencia ya que tus amigos (y probablemente el resto de la gente que os rodea) perderán  poco a poco cosas como el habla, la dignidad, el raciocinio, o hasta la capacidad prensil, por lo que prepárate para sentir que eres la madre de todos (rollo “fulanito, que te bajes del árbol “), no entender ni la mitad de lo que te están diciendo (tienes amigos que cuando están pedo, directamente carecen de lengua materna) y tener que hacer ver a tu amiga por qué no es en absoluto buena idea llamar a su ex a las 4 de la mañana para “ver que tal todo”. Será una tarea difícil pero te aseguramos que muy entretenida.

3. Ten en cuenta que al ser tú la única persona medianamente consciente de toda la zona, tendrás que cuidar de aspectos relevantes de la noche rollo “y ahora como volvemos a casa”. Recuerda que la última vez que dejaste esto en manos de tus amigos piripi, acabó tu pobre padre (que es todo bondad) yendo a buscaros a ti y a tus amigos a un pueblo perdido de la mano de Dios a las 10 de la mañana. Y morena, ya no tienes edad.

4. Cuando una va sobria de fiesta, se pierde la posibilidad de hacer uso de la llamada del ahorro (aka tirar de chorbagenda). Y esto por qué? Te preguntarás con ansia. Pues bonita mía, porque a esas horas de la madrugada, a quien vas a llamar seguramente lleve una tostada de espanto, de manera que no vas a querer tocarle ni con un puntero laser atado al palo de una escoba. Claramente esta situación tan poco agradable, nos llevará a perder un viajecito en el tren de la bruja así a lo tonto. Y luego nos quejamos de que los inviernos son muy duros…

Con estas directrices generales, dado que eres un soldado curtido en mil batallas, creemos que podrás sobrevivir a salir de fiesta a muerte con tus amigos a base de coca-colas zero en lo que es una excursión al otro lado del espejo en toda regla.

Y si ves que la tentación te puede… Pues hija piensa que tienes una boda en septiembre, que el alcohol engorda y que no quieres parecer un dinosaurio. Así que agüita, corazón. Que ya nos darás las gracias.