Y con la llegada del otoño… Limpieza de chorbagenda

Con la llegada del otoño caen las hojas, empieza a hacer más frío y toca hacer limpieza de armario… Y de chorbagenda.

Te armas de boli y papel y con el iphone en la mano empiezas a revisar los nombres q te van saliendo, lo que al final es como hacer un repaso express de tu vida sentimental a corto plazo.

Por un lado, te felicitas por la ausencia de nombres tipo “Rubio Sábado”, lo cual indica que al menos estas esforzándote por entablar conversaciones más o menos largas con la gente que mantienes en la chorbagenda, pero si descubres con cierto sonrojo la existencia de un par de contactos que no tienes ni idea de a quien pueden corresponder, (lo mismo no conversas tanto como crees, bonita) e incluso alguien a quien por causa de a saber que tipo de razón te dio por bautizar como “Zoo” (Pero qué es lo que haces tu por las noches!??)

Compruebas una vez más, por la ausencia absoluta de común denominador de la gente que te aparece por ahi (fuera de su forma antropomórfica) que ya no es que no tengas un tipo definido, es que directamente parece que estás haciendo un estudio de mercado entre lo más variopinto de la población masculina. Pero bueno, volvemos a lo nuestro.

Cómo haces el proceso de cribado de chorbagenda? Pues por los siguientes parámetros:

 Actualización preliminar de estados civiles/geográficos

Esto en realidad es muy obvio, pero es por donde deberías empezar. Si alguno de tus comodines se ha echado novia/se ha casado/similares, deberías tacharlo de tu lista de posibles porque meterte en esos fregaos trae mal karma. Y bastante jolgorio te montas tu solita com
o para que encima tengas que atraer maldiciones gitanas sobre tu cabeza.

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Ya por razones técnicas, borra también a esa gente que ha cambiado de ciudad/país/planeta ya que por razones obvias no vas a obtener de ahí algo más de una conversación rara en plan “Hombre mengana, es que ahora soy monje y vivo en el Tibet” que solo te traumatizarán un poco más de lo que ya estas. Así que delete.

Una vez hecha la criba previa, vamos al paso 2.

Frecuencia

La frecuencia con la que te ves con él, marca hasta qué punto te encuentras cómoda, lo cual está bien, y lo que es más importante, la fiabilidad y capacidad de respuesta del pille en momentos de necesidad. Si no os veis mucho, es porque o bien no te motiva gran cosa, lo cual es señal de que en realidad no te hace mucha gracia, o que no te responde bien, señal de que tampoco le haces mucha gracia tú. Es como cuando tienes un vestidazo que para que te quede bien tienes que estar sin comer sólidos 4 días o ese jersey tan cómodo pero no tan bonito, que solo te pones cuando tienes emergencia de ropa limpia y planchada. El coste oportunidad es demasiado alto y no está el horno para bollos. Así que ya sabes, si hay poca frecuencia, bórralo.

Nivel de “Ay-por-dios” del día siguiente

Todos sabemos que en determinados momentos de tu vida (normalmente cuando es de noche y vas como una araña fumigada) hay cosas que te parecen super buena idea, pero que en realidad no lo son. Si siempre que te acabas “encontrando” con un determinado contacto, al día siguiente la frase que más te viene a la cabeza es “ay por dios, pero quién me mandará a mi”, mira a ver si borras ya ese número. Una cosa es tropezarte dos (o tres) veces con la misma piedra, pero otra muy distinta es ir por ahí buscando la piedra en cuestión para darte de cabezazos con ella como se lo fueran a prohibir. Eso no es sano. Y tampoco es estético. Así que borralo ya, que llegas tarde.

Posibilidad de encontrártelo en situaciones no controladas

Esto es un punto básico en el manual del buen player: “Para un ajijojijo, líate con gente a la que solo tú puedes decidir si vuelves a ver al día siguiente”. Es decir, intenta evitar gente con la que luego te vas a encontrar en la ofi con el pelo feo y el típico-grano-de-que-te-va-a-venir-la-regla, por ejemplo. O chicos que sean muy amigos de tu grupo de amigos y que de pronto te vayas a poder encontrar en copas/fiestas/similares sin previo aviso. O hermanos de tus amigos y cosas de esas que se te pueden aparecer de pronto a lo virgen de Lourdes. En definitiva, intentemos evitar situaciones de sonrisas falsas de 365 dientes y ojo revirado a lo Maria José Cantudo. Así que si por azares de la vida, terminas con una cosa de esas en tu chorbagenda, ya llega el momento de borrarlo, que normalmente los cons, ganan a los pros.

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Ya has limpiado la chorbagenda, y te has cargado a un buen 40% de lo que tenías ahi guardado, lo que a) te da espacio para guardar a más gente (oleoleole) y b) hace que por un momento (corto) probablemente a consecuencia de lo cerca que te ves de los 30, te plantees si esta vida de pájara que me llevas te sale rentable. Lo piensas, te sonríes y decides que sí. Que ya habrá tiempo para otras cosas, y que aún no te ha llegado ni el momento, ni la persona, ni el punto. Y que coño, que no te da la gana. Así que vuela pajarito.

Solo recuerda que cuando tu aburras de esto, tu mundo cambiará cuando tu cambies. Así que ya sabes.