De cuando tu hermana ve peligrar tanto tu futuro sentimental que te busca novios en el supermercado (literalmente)

Hace ya algún tiempo (concretamente desde que lo dejaste con el novio aquel) que llevas “conociendo a gente” los fines de semana, utilizando criterios de selección que podrían considerable cuestionables por el resto de los mortales. De hecho, tu hermana pequeña, sí esa que lleva casi dos años ennoviadísima y que tiene planificado lo que va a hacer con su vida hasta casi 2034, te ha acusado más de una vez de ir por la vida sin filtro. A lo loco. Como en las películas.

Y tu hermana siempre ha sido muy de buscar soluciones independientemente de si la persona cuya vida quiere solucionar, está de acuerdo o no (así son los consultores).

Hace ya más de un año, tu hermana te fue a buscar a tu antigua ofi, y maravillas del destino, justo coincidió que te estabas fumando un piti con un compañero del curro mientras la esperabas. Llegó ella, los presentasteis, y tras estar un rato de charleta, te fuiste para casa con tu hermana. Nada hacía presagiar, que en cuanto el pobre chico se diera la vuelta, tu hermana, con brillo maníaco en los ojos empezara a berrear “PERO POR QUÉEE NO SAAAALEEES CON EEEEEEEEEEL!?!?!? Me encanta para tiiiiii” Te quedaste flipando y muy educadamente, le contestaste a la loca de tu hermana que a) tenías novio; b) no te lías con compañeros de trabajo/compañeros de clase/análogos (en definitiva, gente que no está en tu mano decidir si te vas a encontrar al día siguiente); y lo que es más importante c) que el chico en cuestión no te gustaba absolutamente nada. Pero en plan cerote. Ni con un puntero láser enganchado en el palo de una escoba.

1302541908110_3151440

Aquello llevó a una bronca tremenda de tu hermana que hizo que te salieran ampollas en los oídos, relativa a por qué solo te gustan los raros, y que no entendía la razón por la que eres física, mental y emocionalmente incapaz de fijarte en alguien normal (de tu tara con los hombres ya hemos hablado largo y tendido en este blog, así que no hace falta abundar en ello). No contenta con ello, cuando llegasteis a casa se chivó a vuestra madre, de tal forma que tuviste el placer de vivir una bronca en estéreo, mientras te ponían verde cada una por una oreja.

Total, que el otro día te fuiste pacíficamente con ella al supermercado en plan de buen rollo y ocurrió lo inesperado. Os encontrasteis con el pobre fulano de tu curro anterior cerca de la frutería. Tu hermana (que la muy desgraciada parece que tiene un radar para geolocalizar gente) tardó unas 36 décimas de segundo en detectarlo y decirte con emoción “Mira!!! Está aquí ese de tu otro despacho que me gustaba para ti! Dile algo. Corre. DILE ALGO. Dile algo ya. AHORA”. Viendo las aviesas intenciones de tu hermana (si buscas “lianta” en Wikipedia te sale una foto suya) te hiciste la remolona hasta que el chico desapareció detrás del mostrador de naranjas, en plan “Oh qué pena, se nos ha perdido, ya no le puedo saludar. Anda mira, pistachos!”

Tu absurda maniobra de distracción no sirvió de nada, ya que tu hermana inició una especie de batida de caza para volver a encontrar al pobre chico en el supermercado y que os saludarais, mientras decía “Tía, es el destino. Vamos a encontrarlo” (nótese que tu hermana dijo “encontrar” y no “buscar”. No valía la derrota al parecer). Nunca en tu vida has visto a nadie correr de esa manera con una cesta de supermercado.

En esas, tu hermana, que no tenía batería en el móvil, no tuvo mejor idea que pillarte el iphone y ponerse a retransmitirle la cacería a tu madre. Y tu madre, no sabes si por algún tipo de placer sádico o si porque verdaderamente está preocupada por tus criterios de selección de parejas (recordemos que el 99% de tus novios han sido calificados por tu madre como “Ay, por Dios…” con la mano en la clavícula y las cejas tan arriba que se juntaban ya con el pelo) se dedicó a animar a tu hermana a propiciar el encontronazo.  Esto es poco más o menos que decirle a un pitbull “Ataca Rex!”

Llegado ese momento, tú ya te estabas descoyuntando viva de la risa, mientras ella iba canturreando por la sección de congelados “Fulaaaaanooooo, donde estaaaas???” Igual que Jack Nicholson en El Resplandor.

descarga

Y ya no sabías dónde meterte cuando viste que tu hermana, tras pasar 15 minutillos correteando por el super cesta en mano, se puso a berrear “está en la caja, veo su cabecita!!” Dicho esto, te enganchó del brazo en una especie de llave mortal de lucha libre de la eras incapaz de librarte (cómo se le nota el gimnasio a esa niña!) y literalmente te arrastró a la caja donde el pobre chico estaba pagando. No tienes muy claro si él era consciente de todo aquel patín, pero si hay Dios, pides humildemente que tu compi de curro sea sordo o algo y no se haya enterado.

signage

Una vez en la caja, y ante tu pasividad, tu hermana no tuvo otra idea feliz q hacerle una foto al chico y mandársela a tu madre, mientras tecleaba con furia “hay un señor gordo que obstaculiza el contacto, a ver cómo arreglo yo esto… Voy a hacer como que me desmayo y así se gira seguro y se saludan” Viendo que el desastre era inminente, presa del pánico dijiste “nada nada, le saludo yo, pero no hagas nada!”. Fuiste a saludar “hey qué tal, dos besos” mientras tu hermana compartía el triunfo con tu madre, mandaba fotos, videos y rodaba una superproducción cinematográfica del evento. Después de los 10 minutos de conversación, te despediste, volviste con tu hermana y del ataque de risa que os dio la cajera no os podía cobrar.

Ya saliendo del supermercado, y sintiéndote como si tuvieras 15 años, tu hermana, que iba resplandeciente te suelta. “Hala, yo he hecho lo que he podido. Y a ver si tú empiezas a poner de tu parte y te dejan de gustar los raros, que tienes el gusto tarado. Y por cierto, he ganado todas las conversaciones hasta diciembre porque le he mandado una foto a mamá y dice que tiene buena planta.”

En fin…