Back to the future: yo confieso

Con el verano recién terminado, y antes de comenzar el nuevo curso (sigues teniendo mentalidad de cole, y por eso tus años no empiezan en enero, empiezan en septiembre), llega el momento de hacer balance de lo que has hecho durante este último ejercicio y confesar tus culpas.

Y por qué has decidido que es buen momento justo ahora? Pues básicamente como terapia para afrontar mejor la depresión post-vacacional que te mira con ojitos tiernos desde el otro lado de la calle, que te ha causado un enorme interés por pararte un rato y reflexionar. Y así cuando terminen por llegar los temidos 30 (que ya están a la vuelta de la esquina) tu yo futuro pueda leer este post y deje de liarla tanto.

btf

Durante este tiempo (y sobre todo en verano, que has estado yendo al límite como si lo fueran a prohibir, bonita mía) has redescubierto tu capacidad para bebértelo todo. Hasta las copas de los árboles. Que la hidratación es muy importante y el vodka-tonic no deja de ser líquido (antes de que salgan nuestros amigos de la Wikipedia, sabes perfectamente que el alcohol no hidrata, pero dado que los hielos de tu trago están hechos de agua, y el agua sí tiene esa capacidad, das el copazo por bueno. Pulpo como animal de compañía ;)) También es verdad, que estas empezando a interiorizar que, por regla general, las cosas que se te ocurre hacer cuando vas manga:

  • A)no se suelen corresponder con el recuerdo que tienes de ellas, como por ejemplo, tu fijación maniaco-obsesiva con que un pobre muchacho quiere descuartizarte y arrojarte por entregas en diferentes contenedores, lo que te lleva a pedir ayuda a tus amigas, a los GEOS y a un grupo de monjas clarisas para iniciar un protocolo de protección mediante la petición formal de asilo a la embajada de Estados Unidos (de lo cual por supuesto, al día siguiente no te acuerdas), cuando lo único que te ha dicho es que te invita a una copa en el bar de al lado (MAAAL);
  • B) hacen que termines haciendo una escala técnica a las 7 de la mañana en una panadería, en la que te metes entre pecho y espalda cosas increíblemente adelgazantes como una napolitana de jamón y un salchiqueso, que se asentarán en tu culo por siempre jamás (MUY MAAAL); y
  • C) Hacen que pierdas cosas (el cacao de los labios, las gafas de sol, las llaves de casa, el móvil, la dignidad…) mientras muy decorosamente te pones a hacer pis entre dos coches ante la ausencia de capacidad motriz para hacer la cola del baño sin parecer de educación especial (AY POR DIOS).

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También has descubierto, mi pobre alma de cántaro, un montón de lugares en los que no quieres estar, aunque sea a fuerza de caer en ellos. Y así ya has visto que no estas hecha para rollos con (entre otros) pijos tontos del culo con una fijación muy chunga con los patos, pijos tontos del culo con una cantidad apabullante de complejos y traumas de alcoba (abarcando rendimiento, color, forma, tamaño y capacidad reflectante) que intentan suplir a golpe de talonario, rockers que van por ahí fluyendo por donde les lleve la corriente sin pensar en lo que van a hacer mañana, señoritos andaluces que se creen la última coca-cola del desierto cuando en realidad son camareros venidos a más, y gente nórdica atormentada cuyo lema en la vida es “suicidémonos todos hoy, que el mundo se va a acabaaaaaaaar!!!”.

stupid

Si bien, (claramente) aún no sabes exactamente para qué tipo de rollos estás hecha tú, te dices que al menos estás delimitando un poco el espectro. Ahora bien reconócelo, no tienes por qué probar todos los vinos del mundo para encontrar uno que te guste, así que no te excuses. So golfa. Ya eres una chica mayor y debes aprender a revisar las características de los productos (el poliéster es poliéster aquí y en China) antes de llevártelos a casa, que esto no es Zara y a veces no se admiten devoluciones, solo te dan una puta mierda de vale que terminarás perdiendo en cualquier bolso y que por supuesto, no te servirá para nada, salvo para contarlo con el morro torcido mientras tomas café con tus amigas. Y sabe Dios, que ahora que vives sola y has tenido que comprar cosas tan poco gratificantes como cubiertos de pescado y escobillas de baño, no te sobra el dinero como para andar con esos gastos. Qué caro es vivir en el primer mundo…

También es verdad que fruto de estos periplos nocturnos de despiporre y desenfreno, te has ido encontrando con gente que es la pera (cariñoso saludo desde aquí a las Solteritas de Oro lideradas por Golden-Runner, y que se suman a la ya legión de supernenas entre las que destacamos a Bubbly, Kylie Barbie Submarina, Absolut Bratz, Green Girl y Glittery Paris entre otras muchas) por lo que el balance final es bastante positivo.

No obstante, dado que cierras un ciclo y da comienzo una nueva era en la que tú y solo tú guiarás (o intentarás guiar) tu destino, llega el momento de fijarnos objetivos:

-          No beber como si lo fueran a prohibir;

-          Leer la letra pequeña antes de llevarte cosas a casa (entiéndase concepto amplio de cosa);

-          Controlar los gastos, que te has independizado y el dinero no crece en los cajones;

-          Dejar de morderte las uñas; y

-          Y ya, que esto no es la carta a los reyes magos. Milagritos a Lourdes.

Así pues, llámalo resaca veraniega, llámalo crisis del manojo de canas, pero el caso es que con tu curro nuevo, tu casa nueva y tu recién estrenada independencia ha llegado el momento de  echarle huevos. Así que dale fuego, morena.