Walk of shame

Pese al dicho popular, los años no te hacen necesariamente más sabia. Y tu no paras de salir de Guatemala para meterte en Guatepeor…

Apurando al máximo los últimos días de tus cortas cortas cortas vacaciones de Navidad, aprovechaste para salir de fiesta como si fueran a prohibir los bares. Y decimos jueves, viernes, sábado y domingo. Como cuando eras (aún más) joven.

Debemos decir que nos llena de orgullo y satisfacción felicitarte por las salidas de los 3 primeros días, ya que te lo pasaste como un bombero pero a) sin llegar a beberte hasta el agua de los floreros (bien!) b) sin acabar en ningún sitio extraño en el que probablemente maten gente y comercien con psicotrópicos (muy bien!) y c) volviendo a casa antes de que tu vecina del tercero salga a pasear al perro (ole ole y ole!)

Pero claro, tenías que tentar a la suerte…

Resulta que el domingo, como ya sabías que los reyes magos te iban a traer como mucho una orden de alejamiento de tu pobrecita tarjeta de crédito contra ti, para poder defenderse de tus garras, decidiste ponerte el mundo por montera, organizar una espedición salvaje al mundo de los bares y cenar roscón con chocolate (del que ahora que estas en tu segundo día de dieta de proteínas te estás acordando con odio y rencor. Y del pastelero también. Y de toda su familia).

Todas ellas malas decisiones una detrás de la otra. (Sobre todo la del roscón que mientra te lo comías notabas como te iba creciendo el culo. Pero eso es otra historia.)

Total, que ahí que te fuiste a casa de una de tus mejores amigas – esa de la que ya hablamos por aquí porque estaba hasta el ojal de que la quisieran abrazar cuando ella quería jaleo, y de que la quisieran jalear cuando ella quería abrazo – y agotasteis las reservas de vodka de Europa y parte de Asia en un frenesí alcoholico de arreglar el mundo entre las cuatro que ahí os reunisteis. Cabe destacar aquí que fue muy inteligente por tu parte pimplarte de una sentada todas las copas que no te habías bebido los días anteriores. Fenomenal. Tanto colegio de pago para esto, guapina…

Pasadas un par de horas, las conversaciones giraban sobre todo en torno a qué sitio ibais a llevar a la dueña de la casa a que conociera por fin al tío perfecto que supiera cuándo toca abrazar y cuándo toca lerele. O si no, un tio que estuviera bueno, lo que apareciera antes.

En fin, aparecisteis en un bar en el cual no recuerdas bien si entrasteis andando, gateando o directamente haciendo la croqueta, pero eso sí con la estrategia bélica cuidadosamente preparada (denominada cariñosamente operación roscón). Tras la correspondiente putivuelta, fuisteis fijando objetivos potenciales de ataque y derribo y os dedicasteis a catapultar a vuestra pobre amiga de un lado para otro para que fuera echando un vistazo a los fiches que le habíais escogido. Vamos, una especie de mezcla extraña entre mujeres, hombre y viceversa y un mercado de ganado de Arkansas.

Al cabo de mucha vuelta para arriba y vuelta para abajo, la chica, que ya tenía complejo de bola de pinball, pareció entenderse muy bien con un chavalín medio mono que apareció por allí. Viendo que el tema se desarrollaba de la forma esperada y sin complicaciones, el resto del equipo de la operación roscón, decidió celebrar la victoria con un chupito de tequila. ERROR. Lo supiste desde que cogiste el vasito ese. Fue tragar aquello y… de pronto estabais en un after situado aproximadamente donde Jesucristo perdió la chancleta.

Cuando se os bajó un poco la alegría espirituosa que llevabais dentro, os disteis cuenta de que pasaba de largo la hora de desayunar, por lo que ya tocaba retirada. Imaginemos ahora la bella estampa formada por 4 chicas de veintitantos (casi treinta algunas, tú todavía no) volviendo a casa con el modelito de la noche anterior, el maquillaje estilo Heath Ledger en Batman y un paso más o menos firme motivado sobre todo porque una de tus amigas perdió un tacón. Todo ello con un sol de justicia, las señoras mayores paseando a los perros, y los abuelitos volviendo de misa. Ole ole y ole. Ahora sabes perfectamente lo que sintió lo chiquita de la letra escarlata cuando iba por el pueblo.

Mientras esperabais para coger el único taxi operativo que al parecer existía en Madrid, comprobasteis que vuestra amiga no había sido asesinada por el chavalín medio mono de la noche anterior, y que estaba sana, salva y contenta en su casa preparada para seguir durmiendo la cogorza.

Y al llegar a casa… sopreeesaaaa!! En el portal te cruzas con la vecina del tercero, sus hijos, sus nietos, el perro, el dinosaurio y el cristo que lo fundó. Todos ellos mirándote en plan “uy, pero de dónde vendrá esta… qué juventud…” Vamos que si esto no es un walk of shame, que baje Dios y lo vea. La vecina, que en realidad es una cachonda, va y no tiene otra cosa que hacer que pararte en la puerta, felicitarte el año, preguntarte por tus padres, por el curro, por tus hermanos y por el calentamiento global, mientras a ti sólo te cruza una idea maniaco-obsesiva por la mente…

“Yo esto no lo vuelvo a hacer, que espanto… es que lo juro!!! hoy es el último día que salgo… sin los cascos, el abrigo largo y las gafas de sol, que luego la vuelta es muy dura!!”

Los años no te harán más sabia, sabia te hace la experiencia. Así que despierta, vive y por el amor de dios, aprende.

  • http://Www.olivergal.com Lola

    LOL me parto de la risa
    Si. Eso es un WOS como Dios manda