Cosas del invierno: Cómo sobrevivir a la cena de nochebuena

Mira que el Corte Inglés te lo lleva diciendo desde septiembre, “que ya casi es navidaaad”. Pues oye, un año más te pilla la cena de nochebuena sin la preparación psicológica suficiente como para aguantar a toda esa familia a la que durante el año nunca ves y que va a dedicar toda la bendita cena (desde el primer entrante hasta el último postre) a desmenuzar cada uno de los detalles de tu vida y darte bienintencionados consejos que a) nunca has pedido; y b) en el mejor de los casos son inútiles y en el peor de ellos resultan directamente ofensivos.

Pero tranquila corazón, aquí estamos para ayudarte. Y como el primer paso para vencer a tu enemigo es conocerlo bien, a continuación te incluimos una de nuestras adoradas y utilísimas clasificaciones de los distintos tipos de familiar que vendrán a tu casa a beberse tu champán, comerse tus ferreros y despellejarte a la antigua usanza en tu fucking cara.

- Tu prima la moderna: Tiene entre 15 y 25 años, y está pasando por esa bella etapa en la que en sus días buenos despliega la misma simpatía que un perro de presa. Probablemente venga vestida de algo que tu confundas con un disfraz, y aunque no tenga ni media dioptría, aparecerá con las gafas más feas que se hayan fabricado desde el amanecer de los tiempos. Se pasará toda la noche con el morro torcido (este tipo de gente vive en perpetuo estado de insatisfacción) y no probará la comida porque estará pasando por una fase vegana-crudívora-mística en la que sólo se alimenta del refulgor del arcoiris y su propio ego. Eso sí intervendrá en todas las conversaciones de corte político-social y opinará exactamente lo contrario que todo el mundo. Pero solo para demostrar que tiene la opinión más moderna y transgresora a este lado del barrio Salamanca. Aunque tú no le dirijas la palabra, te dará una charla interminable sobre los horrores del capitalismo, el consumismo y cualquier otro ismo nuevo que haya aprendido y que sin saberlo tú al parecer representas (nunca habías pensado que depilándote contribuías a la opresión de la mujer hasta que el año pasado te lo repitiera tantas veces que te salieron ampollas en los oídos). Su frase favorita es “bueno, no creo que conozcas este libro/grupo/canción/album, tú eres un poco…mainstream ya sabes”. Cuando acabe de darle la barrila a todo el mundo se sentará en una esquina a twittear cosas en su iphone contra la globalización. O a favor del derecho a voto de los cogollos de lechuga.

Tu tío el de la gracia sin gracia: Estás convencida de que es físicamente imposible que exista un ser humano con menos gracia. Ya no en el mundo. En el universo. De hecho, sabes que de puro insulso podría diluir agua. Ronda los 50, y probablemente lleve su uniforme favorito de camisa de rayas y pantalón beige. Únicamente le ves en las comidas de Navidad, por lo que no se puede decir que os conozcais mucho, pero año tras año se siente en la obligación y en la necesidad de explicarte cómo debes vivir tu vida, dándote el mismo consejo año tras año tras año desde que cumpliste los 20: “tú lo que tienes que hacer es pescar un buen marido y dedicarte a tu casa, que no está bien que salgas tanto por ahí”. Se sabe 3 anécdotas y 4 chistes y los repite cada año, sin tan siquiera cambiar la redacción, de forma que a veces te da la sensación de estar viviendo el día de la marmota. Habida cuenta que su broma favorita es ofrecerte tabaco, que le contestes (hipócritamente, que está ahi tu abuela) “no fumo, gracias” y que el te conteste “no son gracias, son ducados ja ja ja”no es necesario abundar más en el tipo de chistecitos que cuenta. Encima habla altísimo, de manera que centrarse en otra conversación es completamente imposible, porque tiene un tono de voz que podría trepanarte el cráneo a distancia.

Tu primo el perfecto: Es tan sumamente perfecto que resulta completamente insufrible. Cualquier día le sale de la cabeza un halo de santidad como en las películas de dibujos. Y ese día el resto de tus primos y tú (con la moderna a la cabeza) se lo vais a hacer tragar. Sí, hablamos del típico tío que juega al tenis, al ajedrez, al futbol, saca sobresalientes, tiene el pedazo de curro, hace voluntariado en la zona más recóndita de Madagascar y además le sobra tiempo para apadrinar gatitos, pollitos, bebes cebra y cerezos japoneses. Puede parecer que le tienes envidia (que un poco también) pero estás segura de que tiene algún tipo de tara oculta. Leíste en algún sitio (probablemente en internet) que no se debe confiar en la gente que aparentemente no tiene vicios porque algo raro esconde, así que sólo por eso tu primo el perfecto te parece la persona menos de fiar del universo.

Tu tía la de las lecciones de moral: Es la típica persona que confunde la sinceridad con la mala educación. Será la primera que te diga que tienes mala cara, que te ha salido una cana y que estás echando culo, todo ello antes de que te haya dado tiempo de localizar la botella de vino. Tú siempre que tus amigos te piden opinión sobre cuestiones personales, has dicho que es muy fácil educar a los hijos de los demás y salir con los novios que no son de una (o lo que viene a ser lo mismo, desde fuera se ve todo muy facilito) pero es que esta señora cree en serio que Dios la ha puesto en este mundo para enseñar a la gente el camino de la felicidad. Camino por supuesto, que sólo ella conoce. Jamás admitirá estar equivocada y se las arreglará para enemistarse con todo el mundo antes de haber servido el plato principal con consejos como “si te pones un pantalón negro no te hará el culo TAN gordo”. Para terminar de redondear, no puede ser más cotilla, así que te acribillará a preguntas sobre tu vida personal, amparándose en que “es tu tía” para hacerte un tercer grado que deja las técnicas interrogatorias de la KGB a la altura de una amigable charlita entre amigos. Sabes que probablemente mañana se plante en la cena con una linterna y un destornillador con los que te apuntará para que le cuentes hasta el último detalle de la razón por la que lo dejaste con tu novio. En ese punto, te defenderás con monosílabos para bloquear el ataque (podrías ir a Salvame y hacerle frente a la misma Patiño) e intentarás dirigir su mortífera atención hacia cualquiera de tus hermanos o el resto de tus primos. Aquí la solidaridad no funciona, aplica la ley de la jungla y que cada uno salve su propio pellejo.

Tus abuelos: Estas buenas gentes viven preocupados por 3 cosas: a) que no se note quién es el nieto favorito (en lo que suelen fallar estrepitosamente); b) que te estés alimentando bien; y c) que te cases pronto y que les des bisnietos, tengas novio o no, lo que quieren ellos es que traigas bebés de algún sitio. Por ellos como si te lo compras en las rebajas de Zara, ellos quieren un bisnieto y lo quieren YA. Y cuando te preguntan si sales con alguien (si te hablas con alguno que dirían ellos) y dices que no, te sueltan siempre “no te preocupes, ya aparecerá” igual igual que si hubieras perdido un guante o algo así. Sabes que mientras te dicen eso están pensando en los nietos “de tu edad” de sus amigos con los que te podrían liar, por si es que se te ocurre tener la peregrina idea de no reproducirte en un plazo de tiempo corto.

Y ahora que los conoces, y sabes qué puedes esperar, sólo te queda armarte (de valor, paciencia o un par de fusiles de asalto) y soportar la noche de la mejor manera posible. Es decir, bebe lo sufici3nte como para no escucharles (decimos “escuchar”, no “oir”. No vayas a engancharte la caraja de tu vida sólo porque los has leido aqui!) pero no tanto como para perder la consciencia, y recuerda, a 2013 le queda un suspiro y 2014 va a ser un año fantástico. Y lo sabes.