A vueltas con las estaciones

Ya es navidad en el Corte Inglés. En noviembre. Con dos huevos. Pero si estaban con la operación bikini hace 15 días!! Ya sabías que las temporadas no coinciden exactamente con las estaciones del año, pero esto ya es pasarse, sobre todo por el impacto socio-económico y cultural que tiene en la población en general y en tí en particular, el hecho de que el año se divida únicamente en dos estaciones: navidad y verano.

Y lo sabes.

15 de Enero: Empieza el año, y con la bolsa del cotillón en una mano, un copazo en la otra y todo el turrón suchard del mundo transformado en grasita de la buena dentro del cuerpo (ah señor Suchard, cuánto bien ha hecho usted por la felicidad humana creando los pilares básicos de la alimentación de cualquier mujer con síndrome premenstrual: los sugus y el turrón de chocolate…) los medios de comunicación te empiezan a bombardear de manera indiscriminada con vibropowers, cremas anticelulíticas hechas de las lágrimas de tus enemigos y pastillas de pomelo con alcachofa para adelgazar las tres o cuatro toneladas que has cogido durante la larga larguiiiiisima navidad.

Pero vamos a ver. Es E-NE-RO. Hasta que tengas que desenterrar el cuerpo de debajo de la montaña de abrigos, jerseis y bufandas sin las cuales es físicamente imposible salir a la calle sin morir congelada, aún quedan meses. Cómo puede ser que lo que está a la vuelta de la esquina sea la operación bikini??

Paralelamente a ello, te siguen hablando hasta en las noticias de las compras y rebajas de los “últimos coletazos de la navidad”. Que alguien tenga la bondad de explicar hasta cuando está coleando aquello, porque según los últimos estudios que has hecho consistentes en ver cuando quitan los papa noeles de las tiendas, la navidad termina en marzo, y es algo que no encaja bien con lo que te enseñaron en el cole.

20 de marzo:  Y qué estación empieza en marzo? Primavera? Nooooo!!! Empieza el pre-verano. Di que sí. Es aquí cuando empiezas a ver anuncios de bikinis de Calzedonia protagonizados por gente que ha estado hibernando desde septiembre de 2003 conservada en formol, de forma que ni engordan ni envejecen desde la pubertad. Y ahí que te vas a probarte ropa de verano con un frío criminal en la calle, y el cuerpo de un blanco brillante que ríete tu de los vampiros de Crepúsculo. Y evidentemente la ropa te queda..rara. Vamos como ponerle un vestido de tirantes a un muñeco de nieve.

Pero no importa, porque ya llegan  abril y mayo época que al parecer es el “nuevo verano”, y en la que todo el que puede aprovecha para ponerse moreno y prepararse para el “verano de verdad” (¿?¿?). Sí, son esos meses que recuerdas con horror porque te los pasas enteros metiéndote inneov en vena para maximizar los 15 minutos de sol que tu jefe-tejo-milenario te deja libres al día, y que así cuando te pongas la ropa de verano que te compraste en marzo (cosa que ya estás haciendo los findes pese al frio que pasas) no parezca que te has criado en un invernadero. Ni que decir tiene que evidentemente en abril y mayo te has tenido que comprar más ropa. A fin de cuentas  esta estación dura 5 meses según Zara y casi 6 según el Corte Inglés, por lo que necesitas mucha ropa para todos esos días.

En junio, julio y agosto ya llegamos al verano normal y corriente. Tres meses durante los cuales, según los señores de los centros comerciales, la población adulta va por el mundo vistiéndose únicamente con bikinis, pareos, gorros de paja y extrañas chilabas. Al parecer los señores estos no han puesto un pie jamás en una oficina. Puedes prometer y prometes que no has visto nunca en la tuya a nadie con algo que no sea un traje (afortunadamente para tus córneas).

Así llegamos al duo septiembre-octubre, con la vuelta al cole en todo su esplendor. Época en la que pese a que la temperatura ronda aún los 30 grados, Mango y Zara se empeñan en que nos empecemos a comprar abrigos. A poder ser aquellos que den un calor tal que puedan descongelar el ártico. No sería la primera vez que ves desmayos en probadores por esta razón. Eso sí, durante este período de transición entre el verano y la navidad (que es lo que viene inmediatamente después. El otoño no existe, son los padres) mientras te venden los primeros cuellos vueltos, te siguen dando anuncios de cerveza de los de bikini, pareo y gorro de paja, para mayor confusión de tu alma atormentada.

Y ya por fín noviembre, con la llegada de los ferrero rocher, que cual estrella del portal de Belen, anuncian el inminente comienzo de la navidad (qué decepción que este año hayan puesto en el anuncio a un fulano en vez de una réplica de Judit Mascó, Isabel Preysler o una estupendástica de estas que en te intenta hacer creer que “unosss amigossss se presssentaron por sorpresssa” y que los alimentó a base de montañitas de ferreros sin el papelito marrón puesto. YA. Como si esas comieran chocolate.) A lo que le sigue el alumbrado de las calles, con los renos surcando los cielos, los copos de nieve hechos de algodón, los adornos políticamente correctos de cómo-celebrar-una-fiesta-religiosa-sin-que-parezca-religiosa (vamos que como si lo que quieren celebrar es la navidad, el solsticio de invierno, Hanukkah o el primer viaje del espagueti volador, el caso es que haya jaleo) y todo el percal. Y los anuncios de juguetes. Y la lotería de navidad (agüita pa los barcos).

Hasta que nos plantamos en diciembre. Con diferencia tu mes favorito. Es el único momento del año en el que te miran mal si a) no te vas de compras; b) no te zampas al menos 8000 calorias al día; y c) no te te bebes hasta las copas de los árboles. Y además puedes ir cantando por la calle porque la gente lo achaca a que te ha poseído el espíritu navideño en lugar de un brote esquizofrénico. Y el 90% de las pelis que dan en la tele son de Disney (confiesa que te sabes toooodas las canciones de Aladin). Y puedes ponerte todo tipo de gorros, guantes, bufandas y cosas con pompones. Y hay vacaciones para las que no tienes que ponerte previamente a dieta (JA! chúpate esa, verano). Y tienes comidas/cenas/desayunos con tus amigos, con tu familia, con los de la ofi, con el hijo del apuntador, en las que la gente esta como más contenta (y también más borracha, pero bueno) y pones el árbol, descubres que no odias a todos los niños, te comes las uvas y vienen los reyes. Y te encanta.

Y de pronto ya es enero y vuelta a empezar.

Sabes que cualquier año se solaparan definitivamente las temporadas y nos pondrán a la virgen María en trikini en el portal de Belén, y los tres reyes magos metamorfoseados en los tres magos de Jersey Shore con tabla de surf y bañador de Hollister included, que le llevan al niño la men’s health, un iphone y una lámpara de rayos UVA. Llegarás a oir un villancico estilo reguetón que puedan incluir en el Ibiza Mix?

Tiempo al tiempo amiga, tiempo al tiempo…

  • Sexy Mamita

    Bravo! bravo! bravo! yo este año en lugar de 8000 podré comer 16000 kcal al día…yupi!!! =)