Frikistories: Si el mundo del ligue fuera el señor de los anillos

Hoy te has levantado épica. Así como con banda sonora. Será porque ayer estuviste haciendo supuesto de contabilidad  mientras veías La Voz para el estúpido curso en el que te has matriculado después del curro, o será porque como ya empieza a hacer malo sabes que en breves te puedes poner abrigos que serían la envidia de la hija secreta de Cruella de Ville y Ned Stark, pero te has despertado pensando en el Señor de los Anillos (sabes perfectamente que la única conexión entre la épica, Ned y Tolkien es el vestuario, pero qué le vas a hacer, tú siempre has sido muy de industria textil). Y evidentemente a que nos conduce el Señor de los Anillos teniendo en cuenta la cercanía del lunes con el fin de semana?? Pues a una nueva clasificación de ligues!! Agárrate que vienen curvas…

Los elfos:

Esos ligues tan guapos que casi parecen de mentira. Al principio todo es estupendo y no tienes que hablar con ellos ni nada, solo mirarlos en estado de extasiada contemplación. Lo malo es que el encanto termina por romperse cuando ves que ellos se pasan las horas admirando su reflejo en las cucharillas de te. Y se cuidan más que tú. Y te ponen caras cuando te comes un carbohidrato. Vamos, que tienen toda la pinta de tener más cremas correctoras-anti-aging-anti-adherentes-hiper-pigmentadas que las que tú vas a oir hablar en toda tu vida. Y todos esos peinaditos… Siempre has pensado que en realidad cuando Légolas decía “cuenta con mi arco” en realidad en lo que quería decir era “cuenta con mis planchas GHD, que se te esta rizando el flequillo, nena”. Y no hablemos de la tensión psicosomática que te produce ir con él por la calle. Como te has criado en la cultura de la MTV (sí, ese canal en el que antes ponían vídeos musicales y en el que sólo salen ahora muscuchulos y golfipuestas) sabes que él está como cien millones de veces más bueno que tú, por lo que no puedes dejar de darle vueltas a lo que pensará la gente cuando os ve por la calle. Cosas tan poco autodestructivas y tremendamente edificantes como “uy, pero qué hacen esos dos juntos, será que ella es una guarrilla o tiene dinero, si no, no me explico que hace semejante pedazo de hombre con eso“. En definitiva, sabes que bastantes inseguridades traes tú de fábrica como para encima tener que lidiar con alguna más, y eres consciente de que no quieres salir con un tío cuyas trenzas sean la envidia de Rapunzel, así que la ruptura está más que anunciada.

Los hobbits:

Como son conscientes de que el físico no es su fuerte, los chavalillos le ponen interés, y se esfuerzan en cultivarse (algo parecido a) una personalidad. Lo malo es que cuando estáis de pie, te llegan al esternón y la logística es tremendamente complicada, rollo que te giras rápido para encenderte un piti y sin querer le das un codazo… en la cabeza. No se, quieres un ligue, no una especie peluda de leprechaun que te puedas meter en el bolso para que encuentre monedas y arcoiris. Además como son de la cofradía del puño cerrado, todo el día con el anillo para arriba y para abajo y sin querer compartirlo, tienen toda la pinta de hacerse un excel para dividirse la cuenta y que no les salga ni medio céntimo de más a pagar. No se caracterizan precisamente por su gran iniciativa… en nada, y a veces te dan ganas de hacerles un bocata de nocilla, darles un petit suisse (me niego, me niego y me niego a llamarlos danoninos, yo sí he tenido infancia!) y mandarlos a la cama con un cuento de Teo. Suelen ser majetes y tal, y probablemente te lo pases muy bien con ellos, pero como colegas principalmente. Sabes perfectamente que no te ves en la Comarca sin zapatos, bailando en corro y con esa carencia absoluta de sentido del fashion. Reconocelo, siempre has sabido que alguien con esos pies no puede traer nada bueno!

Los orcos:

Son grandes, feos, bordes y no tienen mucha conversación más allá del “WUUUUAAAARRRCGGG”. Vale que tienen como lado positivo que las probabilidades de que aparezca alguna golfa y te levante el pille son tremendamente escasas, pero seamos serios, en serio quieres quedarte con eso tú? No se, llámame exquisita, pero así en principio no te recomendaría salir con alguien que come gente. Sí que es verdad que puedes azuzarlo contra algún elfo para que le arranque las extensiones, pero no se yo si te merece la pena. Sería una venganza igual de perversa y mucho más satisfactoria que le echaras tú al elfo agua oxigenada en el cajetin de la lavadora y le fastidiaras todas las camisas (true story). Volviendo al orco, fuera de utilizarlo como arma de destrucción masiva, sabes que en realidad tampoco te va a aportar mucho más, y con esa personalidad de natural dulce y amable, además de su adorable expresión facial y sus inquietudes intelectuales, tan parecidas a las tuyas, sabes que ni aunque te esfuerces vas a conseguir que el pobre orco te guste, así que déjaselo a alguna tarada que le vaya la marcha y tú dedícate a otros mercados. Si algo nos enseñó Disney fue que la belleza exterior no importa… siempre y cuando al final del cuento los protas sean levemente antropomórficos y podáis cantar monerías. Y éste, querida mia, no es el caso.

Los magos:

Son mayores, saben hacer trucos guachis y tienen una conversación bastante interesante. Peeeero, al haber pasado tanto tiempo en las montañas, en Hogwarts, o donde sea que hayan aprendido sus magias, han perdido la costumbre de tratar con la gente, por lo que al final del día es probable que te quedes mirándoles y pensando “pero dónde voy yo con este gilipollas”.  Y sabes que no puedes estar con alguien que se cree que es la última coca-cola del desierto, porque llegará un momento en el que te hartes del todo, le quites el palo ese con el que hacen trucos y se lo estampes en el píloro. Así que a otra cosa.

Los enanos:

En un concurso de gente borde estos ganan de sobra, pero son típicos bordes que caen bien. Te puedes tomar con ellos miles de cervezas y si un día no te depilas no se van a dar cuenta. Se hacen las mismas trenzas que los elfos, pero en zonas del cuerpo que no son la cabeza, lo cual puede llegar a dar bastante repelús. La atracción física no existe, aunque éstos al menos no comen personas (como los orcos) así que insistimos en que puedes irte de cañas y te lo pasarás en grande. Desgraciadamente sabes que un fulano que va por ahí acarreando un hacha de su tamaño en estado de perpetua embriaguez no va a traer nada bueno, así que a menos que te quieras pasar media vida en los pasillos de comisaria (como en todo, para gustos los colores) casi que dejalos en el cajón de los colegas, que ahí están bien.

Los hombres:

Y es con esta peli cuando descubriste a Viggo Mortensen, en plan soy el más malo del lugar y vente pa’ca morena que te voy a meter de todo menos miedo. Sin ser típicas bellezas perfectas (que para eso ya tienes a Ken en la casa-bungalow de la Barbie) son tios con rollo. Y además suelen ser chicos interesantes con los que puedes hablar más allá del “buah, que pedo llevo”. Lo malo es que les van los deportes de riesgo en plan puenting, parachuting y un montón de cosas acabadas en -ing que no son pedicuring, mientras que a tí te parece arriesgado ir al Corte Inglés en rebajas. Pero da igual, tú ahí que te vas a seguir compartiendo intereses. Su grupillo de amigos lo compone un representante de cada una de las categorías anteriores, al más puro estilo Back Street Boys mostrando minorías étnicas, así que seguramente te lo pases muy bien con ellos. Eso sí, ten cuidado que a estos les encantan las elfas, tan altas, tan delgadas, tan ideales (las muy hijas de*$ragr@&) por lo que prevemos que habrá competi. Pero a ti (que te encanta un concurso) no tiene por qué darte miedo así que, go for it!

NOTA: Movidas por la buena acogida del último post “si los ligues se pudieran comer” y probablemente afectadas por la falta de sueño desde que nos metimos en un curso de contabilidad en nuestro tiempo libre porque al parecer tener jornadas de solo 14 horas es de nenazas, inauguramos oficialmente la categoría “frikistories” en las que analizaremos el mundo del ligoteo desde la perspectiva más absurda que se nos ocurra. Podéis mandarnos vuestras sugerencias, comentarios y cosas varias a comeonpola@gmail.com