Halloween: Dos and don’ts (pero en versión local)

Termina octubre, empieza a hacer fresquete, se caen las hojas de los árboles… y llega Halloween! Después de todas las películas americanas que has visto, estás totalmente familiarizada con la cultura USA, incluyendo cosas taaaan importantes en la historia de la humanidad en general y la vida de uno en particular como:

  • La elección de la reina del baile/de primavera/de promoción/de vete-tu-a-saber-qué, caracterizado por ser un evento en el que los estudiantes de instituto se disfrazan de los que salen en “Palabra de gitano”, bailan horteradas máximas en el gimnasio del instituto y beben ponche en vasitos rojos como de cumple de primaria;

  • La graduación del cole en la que lo mas importante es tirar el birrete al aire y que el ¿presidente? de los estudiantes (lo que aquí se llama “el pringui del delegado”) de una charla absurda sobre cómo ha logrado sus metas y objetivos con 17 años (siendo dichos objetivos llegar vivo a final de curso y aprobar cuatro exámenes) mientras sus compañeros aplauden con extraña cadencia y hacen “woo wooo”;
  • Acción de gracias, en la que se juntan con la familia, trinchan un pavo que en realidad es un pollo ultra-seco alimentado con esteroides y aprovechan para contarse verdades a la cara en plan “querida-familia-soy-gay”, “querida-familia-estoy-embarazada”, o “querida-familia-en-realidad-el-pequeño-Ryan-no-es-hijo-de-vuestro-padre-sino-del-vecino”; y

  • Halloween, bonita fiesta en la que se pueden hacer dos cosas: A) disfrazarse de putilla, tajarse como una mona y calzarse a cualquiera teniendo que volver a casa al día siguiente (des)vestida de golfa, con la luz del sol, las señoras paseando al perro y los niños correteando por la calle; o B) irse a pasar la noche en una casa embrujada en la que (a poder ser) haya muerto gente, hacer espiritismo y esperar a que aparezca un monstruo psicótico/fantasmas varios/gente poseída por Belcebú/todo lo anterior que dedique un tiempo a abrir y cerrar puertas, dar susticos y luego ya ir matando uno a uno a todos los descerebrados que han decidido pernoctar en la casa del horror y el misterio.

 

 

 

 

 

 

 

Pero bueno, eso pasa en Wisconsin y por ahí. En España en general y en Madrid en particular, Halloween no funciona exactamente así. Hay disfraces y alcohol, pero la gente muere menos y no va tan desnuda. Eres perfectamente consciente de que esta celebración está tan relacionada contigo como el día de reyes con un monje del Tibet, pero como no te pierdes una fiesta (y mira que te gusta a ti un disfraz, bonita!) sabemos que lo terminarás celebrando. Así que por tu bien, aquí te pasamos unas cuantas instrucciones y consejitos básicos para que no termines como Drew Barrymore en Scream.

  • Dos (vamos, lo que hay que hacer)
  1. Cúrrate el disfraz. No vale que vayas vestida normal y que digas que vas “disfrada-de-ti-misma”. Si no quieres disfrazarte, no lo hagas, pero si decides hacerlo, vistete en condiciones. Tienes en youtube mil tutoriales de disfraces y cosas de esas que puedes hacer rápido y sin dejarte un pastizal.

  1. Cena. Vas a beber y lo sabes. Y muchos más chupitos de lo habitual. Por mucho que salgas de fiesta con la idea de controlarte y no beberte las copas de los árboles, sabes que puede darse el caso de que se te pire y acabes “ligeramente achispada” (es decir con una caraja de araña fumigada). Así que hazte un favor a ti misma y otro al Samur, que bastantes urgencias van a tener que atender esta noche, cena algo para hacer esponja y evitar en la medida de lo posible el coma etílico.
  2. Sé consciente de que estamos casi en noviembre y hará FRIO. Llévate una rebequita al menos. Y si con lo del frío no te convenzo, piensa que con el alcohol, el jaleo y el lerele, puede ser que acabes pernoctando en algún sitio que no sea tu casa, por lo que puede ser que mañana por la mañana tengas que volver a tu hogar disfrazada de Puti-Blancanieves-Poseída. Como no quieres ser la comidilla de tu comunidad de vecinos, mira a ver si te llevas un abrigo que pueda tapar eso. Así como por si acaso.
  3. Trázate un plan de la noche. Como hay fiestas y cosas de esas no será tan sencillo entrar en los bares/discos/whatever porque estará todo hasta los topes, así que no estaría de más que te hicieras una pequeña guía de lo que vas a hacer. Insistimos en que no quieres acabar de Puti-Blancanieves-Poseída sentada en el murete de piedra de la puerta de Graff, viendo la vida pasar.
  4. Ponle actitud. Si la lías, échale morro. Como vas disfrazada siempre puedes decir que te poseyó el personaje.
  5. Hoy es el único día en el que te podrás retocar en el baño de cualquier discoteca porque como la gente va disfrazada, la gente pensará que tu blush horriblemente mal puesto y la barra de labios que te cruza media cara son parte de tu disfraz. Aprovecha para darle al pinta y colorea!
  6. Pásatelo bien pero ten cuidadito. Hoy hay mucho vampiro suelto, y no de esos que brillan al sol precisamente…

  • Don’ts (oseaseloqueseera, lo que no hay que hacer)
  1. Por amor de dios, no vayas en lencería. Es una ordinariez y lo sabes. Si con eso no te convences, insistimos, estamos casi en NOVIEEEEEMBRE. Cuando tenías 12 años, tu madre te ponía abrigo y guantes por menos de esto. Y además, hay muy pocas personas en el mundo que se pueden permitir ir por ahí llevando solo ropa interior y accesorios. Casualmente todas ellas desfilan en Victoria’s Secret, y de momento tú no sales ahi. Así que tápate esas carnes.

  1. No lleves un disfraz que te limite la movilidad. Los disfraces de Heidi Klum son muy guays, pero sólo porque ella no ha intentado nunca meterse en un taxi con ellos. Keep it simple, no quieres matar a nadie accidentalmente con tu peluca ni arrancarle a nadie un dedo con tus plataformas lady-gaguescas.
  2. No te gastes mucho en complementos, a lo largo de la noche los irás perdiendo todos. Está científicamente comprobado que por la noche la gente se siente muy atraída por las cosas que brillan y/o se ponen en la cabeza, por lo que si llevas cosas muy chulas las tendrás que ir defendiendo. También es verdad que iras coleccionando los complementos de otras personas, así que tu disfraz digievolucionará a lo largo de la noche.
  3. No te bebas las copas de los árboles. Lo acabarás haciendo, pero bueno, por recomendar…

  1. Ten en cuenta que cuando vuelvas a casa te vas a tener que desmaquillar y quitar el disfraz, no te pintes nunca de forma que no puedas volver a tu ser sin frotarte con aguarrás, si no quieres terminar con las sábanas de colores.
  2. No te pongas un disfraz tan sumamente “original” que nadie pueda saber de qué vas vestida. Al cabo de tener que explicar tu original disfraz cuatro veces, terminaras por cabrearte cada vez que te hable alguien. Y no mola.

  1. Si no te quieres disfrazar, no lo hagas que no pasa nada, pero no te pases la noche diciéndoles a tus amigos “buff, vaya pinta tenéis, no sé cómo salís así a la calle, que vergüenza”, no seas petarda.
  2. Si no quieres salir porque no te gusta el rollo, no lo hagas. Te puedes quedar en casa viendo pelis de miedo o lo que te de la gana, pero no salgas de fiesta y te dediques a gritar a diestro y siniestro lo muchíiiiisimo que te molesta que la gente se disfrace y que Halloween es una cosa absurda que hemos importado de Estados Unidos. Pues claro que sí mujer, pero una fiesta es una fiesta venga de donde venga, así que no seas pesada.

Y después de todo lo anterior, ya sabes, pásalo bien, pórtate mal y si no quieres comentarios mañana, que no se entere nadie…