Viviendo de finde en finde

Lunes. Suena el despertador. Lo retrasas. Vuelve a sonar. Lo vuelves a retrasar. Suena otra vez. Tu hermana te indica cordialmente que como te atrevas a retrasarlo una vez más y suene de nuevo el comienzo de wake me up (que es la canción que te has puesto en la alarma del móvil en un alarde de sentido del humor negro y masoquista ) te golpeará repetidas veces con un atún y luego te meterá el iphone por la nariz.

Te arrastras hasta la cocina y te inyectas el café en vena, mientras suena de fondo el telediario. Ducha, chapa y pintura. Esta mañana toca utilizar escuadra, cartabón y titanlux de doble capa para construirte una cara con la que salir a la calle y no asustar a los niños. Tú ya no te pintas, directamente te restauras. Juegas durante un rato al “me pongo, qué me pongo” hasta que encuentras un modelito que no te causa depresiones varias y que puedes llevar a la oficina sin que te saquen cantares. Ya vas tarde. Fucking lunes.

Llegas a la ofi (aún más tarde) y te encierras en tu despacho para no tener que establecer contacto humano con el resto de los abogados motivados hasta las 12 del mediodía…del viernes por ejemplo. Abres un excel. Lo miras. Esperas a que se formule solo. No quiere, así que lo cierras. Abres un word. Esperas a que se redacte solo. Tampoco quiere. Vas al armario del material a coger regalitos. Woooow, post it rosas!!

Ya arrancas y por fin en modo on (hay que ver lo que nos cuesta ser productivos a primera hora, eh??) a currar como si no hubiera mañana, pero con mucho odio interior, lo cual te hace rápida y efectiva pero mucho más inmisericorde. Corriges lo que te ha hecho el becario. Al becario lo matas, de esta semana sí que sí que no pasa. Te apuntas en tu lista de “to do’s” buscar método para matar becarios sin ensuciar la moqueta, que la acaban de cambiar.

Buah, como pinta de negra la semana, vas a agarrar el viernes con unas ganas que ni te lo crees…

Que los findes son la pera, y esta primera quincena de octubre que pillas sitios en fiestas (que te gusta a ti  una fiesta de pueblo, ladrona!)  te estas dando un fuego que va a salir en el telediario.

Este mismo, sin ir más lejos, te has pegado una fiesta de padre y muy señor mio con tus colegas, los de toda la vida. Habéis bailado, os habéis reído, habéis gritado, y con lo que tú eres, hasta te ha dado igual que lloviznara de tal manera que el alisado perfecto de tu pelo mutara en ricillos de caniche. Pero no cualquier cosita, ojo, esto ha sido a lo hijo secreto de la duquesa de Alba y un Pelocho. Vamos, que te ve la policía y te detiene por disturbiar la paz de los ojos de los demás. Y has vuelto a casa de día con la raya del ojo a churretones por la cara (mujer de dios, retocarte el maquillaje a las 5 de la mañana en el espejo de un coche no es ni será tu ocurrencia más lúcida) una sonrisa de oreja a oreja y los deberes bien hechos.

Y horas después (dormir es de cobardes) estuviste comentando la jugada con tus colegas, porque menuda noche la de aquel día. Que si Menganita pilló y desapareció por ahí, que si aquello se quedó en Disney porque Fulanita la lió aún más petarda apareciendo en coche por la urba a las 11 de la mañana sin origen ni destino conocido. Que qué habrá pasado y teorías de la conspiración con Fulanita aguantando estoicamente el asedio y sin soltar prenda más allá de “yo voy y vengo donde quiero y si no hay exclusiva en Hola! no hago declaraciones”. Y fotos de otro colega con la camisa abierta por los bares, que en el fragor de la batalla se creía mister Olympic, y tenía que enseñarlo.

Y después del momento debate, cena, tragos y más fiesta. Y mas risas. Y más lío. Y bailas esta canción porque te encanta, y bailas esta otra porque aunque la odias tienes mucho flow (oh yeah yo yo). Y saltas en los charcos. Y cantas por la calle. Y no vas borracha, pero actúas como si lo estuvieras, haciendo lo que te sale del mismísimo pie, porque total, que más te da, que ahí todo el mundo va como una colada de calcetines, es decir, totalmente del revés. Y pese a los 12 grados escasos que hace (se crea o no, hay lugares en España en los que hace frío a estas alturas del año) vas con el jersey atado al brazo, abrigándote la muñeca. Y eres feliz. Así sí.

Y lo mejor de todo es que el próximo finde más lío aún, que sólo quedan cinco días, y sin darte ni cuenta la temida y odiada mañana del lunes ya esta casi terminada.

Tu curro no es lo que eres. Es lo que haces. Y recuerda que ya queda menos para el viernes, así que ánimo campeona, que tú puedes.