Cosas del verano: las fiestas de los pueblos

Donde esté un pueblo perdido en Burgos que se quite Ibiza y todo lo demás. He dicho. Y quien haya ido alguna vez de tour por las fiestas de los pueblos de Castilla y León (a poder ser del norte, vivan las merindades!) sabe por qué.

Después de un día de piscina durante el cual te has dedicado a hacer concretamente nada de provecho, y cuando los días dejan de llamarse lunes, martes o miércoles, y pasan a ser “tres-días-antes-de-las-fiestas-de-Villarcayo” o “dos-días-después-de-Trespaderne” comienzas la jornada fiestera yendo a cualquier supermercado zarrapastroso a comprar alcohol. Y pasando del vodka con pepitas de oro y del ron con diamantes que bebes en Madrid, aquí se bebe kalimotxo. Y a poder ser con el vino de tetrabrik que tenga peor pinta, que tiene más encanto (eso sí, con coca-cola zero, que ya estamos en unas edades en las que nos tenemos que cuidar).

Cuando has hecho acopio de alcohol suficiente como para tumbar a un elefante de tamaño mediano, toca pillar un autobus que ha conocido tiempos mejores, y que de hecho, es el mismo vehículo que lleva funcionando desde que empezaste a ir de fiesta cuando tenías 15 años y un alcatel one touch easy que utilizabas como arma arrojadiza de defensa personal, para llegar a un pueblillo perdido de la mano de dios, que como está de fiesta, tiene más bares que habitantes (donde digo bares, léase txosnas, peñas o cualquier otro lugar en el que vendan alcohol de dudosa procedencia y ambientado con un ligero aroma a serrín).

 

Se empieza la noche bebiendo como si no hubiera mañana, sentados en el suelo, que las sillas están sobrevaloradas, y haciendo lo que mejor se le da al español medio en sus ratos libres: arreglar el mundo con un trago en la mano. Vamos, que si hicieran caso a tu cuadrilla por las noches, no habría crisis (probablemente estaríamos de vuelta en el neolítico, pero tampoco esta el patio para ponernos exquisitos). Para muestra un botón, en una de las últimas sesiones alcohólicas en las que hablasteis de los deficientes sistemas de seguridad de los edificios de oficinas, inventasteis un nuevo plan de evacuación compuesto por un ingenioso sistema de toboganes acuáticos, dos djs y unas cuantas gogos.

Es en estos momentos cuando tiene lugar un célebre acontecimiento social en el que se forjan nuevas y duraderas amistades, conocido mundialmente como “chicas, me hago pis, alguien me acompaña??” Este curioso espectáculo, que solo se ve en las noches estivales de los pueblos pequeños, consiste en rebaños de chicas que compartiendo kleenex  se van de excursión a buscar arboles o coches aparcados dentro de un radio de 3 kilómetros de distancia de su grupo de amigos (enclaves conocidos como “donde-están-estos”) dado que a partir de las 11 de la noche es tremendamente insalubre y por supuesto poco recomendable entrar en el baño de un bar sin katiuskas o en su defecto botas de pescador que lleguen a la ingle. Se han llegado a ver chicas salir de fiesta con un rollo de papel higiénico por si acaso, que a determinada hora de la noche medio pañuelo está más cotizado que el petróleo.

A estas alturas de la película, ya te habrás bebido hasta las copas de los árboles por lo que embuida de alcohol líquido te crees un híbrido perfecto entre Beyoncée, Lady Gaga y Britney Spears cuando estaba buena y decides que es buen momento para ir a bailar. Y como desde Camela a David Guetta, todo tiene cabida en el repertorio musical de las fiestas de pueblo, el resultado no suele ser el esperado. Pero bueno, y es aquí donde estriba la gran ventaja de hacerte la ruta de pueblos-de-fiestas sobre irte a sitios chupendilerendis como Ibiza, Marbella y esas cosas, como todo el mundo lleva la misma caraja que tú y (gracias a dios) ese pueblin esta donde Cristo perdió la chancleta, no vas a coincidir ni con nadie de la oficina ni con gente cuya opinión te pueda afectar, así que te da igual.

Y viva el desenfreno. Y el despiporre. Y tu amiga se cae de un podium hecho de neumáticos de tractor cuando estaba sintiéndose Shakira. Y tu amigo se pone a torear los pocos coches que se aventuran a cruzar las calles de madrugada. Y tu otra amiga (la bajita de rizos) empieza a hacer la peonza porque se le complica mantener la verticalidad y se pone a gritarle cosas a la gente en lenguas muertas. Y tú te encuentras por ahí un rotulador permanente con el que vas “haciendo tatuajes” a la gente.

Y… de pronto son las 8 de la mañana, habéis perdido el último autobus para volver a la civilización y te ves whatsappeando con tu madre para ver si a tu padre “no le importa iros a buscar, ya que ha ido a por el pan” pese a haber superado con creces la edad en la que los padres se metamorfosean en choferes de sus hijos. Cuando llega tu padre con el coche, del ataque de risa que le da al veros a ti y a tus colegas con pinta de haber salido reptando de cualquier tumba, no puede conducir y tenéis que aguantar unos 10 minutos de descojone paternal.

Pero bueno, la juerga ya os la lleváis puesta. Y como lo que no se trota de joven, se galopa de viejo, más vale que vayamos trotando ahora (que los 30 son los nuevos 20) no vaya a ser que nos hagamos mayores y tengamos un disgusto.

 

  • http://Www.olivergal.com Lola

    Me parto de la risa, creo que eso es lo que le falta a Miami y por eso no me gusta, lo que le falta a Miami son las fiestas de pueblo, claramente

  • idh

    Sigo pensando que lo de los turboganes es una solución perfecta….

    Jajaja buenisimo

    por cierto el one touch era de Alcatel ;-))

    • Princess Pola

      Ya esta corregido! thanks :)

  • Joxe

    Apología del borrachismo y encima hay que reírse. Eso es saber divertirse y lo demás son tonterías. Pena!

    • Princess Pola

      No te tienes que reir si no quieres, entendemos que no todos tenemos el mismo sentido del humor ni nos sentimos identificados con las mismas situaciones! Tienes a tu disposición nuestro correo comeonpola@gmail.com para aportar tus ideas con respecto a los temas sobre los que crees que deberíamos escribir (ya ves que no censuramos los comentarios negativos) y estamos abiertos a todas vuestras aportaciones. En cualquier caso, te agradecemos que hayas dedicado unos minutos de tu tiempo a leernos y comentar esta entrada :)